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Insectos por xavianthropus
Estos pequeños animales están en la cúspide evolutiva de los invertebrados.  Sus sociedades de abejas, hormigas y termitas son de lo más sofisticado y rozan la perfección. Claro que no encontraremos en estos insectos sociales ni la autoconsciencia del yo humano ni el libre albedrío. La sabiduría que fluye desde el ánima grupal propia de cada especie inspira el comportamiento inteligente  de los diferentes individuos y castas dentro de sus respectivos supraorganismos colectivos: la colmena, el hormiguero, el termitero ...
Otros animales sin esqueleto como los cefalópodos -pulpos y calamares- tienen el cerebro y los ojos considerablemente más desarrollados (un pulpo no deja de ser una especie de gran cabeza con apéndices tentaculares), pero el equilibrio de fuerzas entre los polos cefálico y abdominal y la parte media torácica sólo es preservado en la estructura morfológica tripartita típica de los insectos: cabeza, tórax y abdomen. En arácnidos y crustáceos, por ejemplo, la cabeza aparece fusionada con el tórax y en los cangrejos de playa este cefalotórax contrasta con un abdomen fuertemente reducido. Más allá de los insectos podemos decir que esta tripartición equilibrada se pierde en mayor o menor medida. Podríamos considerar este hecho como un proceso involutivo en invertebrados, relacionado con una mayor immersión en la gravedad y densidad terrestre en detrimento de la liviandad propia de la periferia atmosférica, hogar de la estirpe voladora de los insectos, los únicos invertebrados provistos de alas (concretamente dos pares).
Fuera de los insectos, solamente encontramos una tripartición vital equivalente en les plantas (raíz, hoja y flor) y en humanos y mamíferos, donde el cuello separa la cabeza del tronco y el diafragma el abdomen del tórax. Insectos y mamíferos muestran, sin embargo, un eje horizontal respecto a la superficie terrestre en la alineación de su cuerpo triformado: cabeza-tórax-abdomen. En cambio, humanos y plantas mantenemos un eje de verticalidad entre la tierra i el cielo, pero de polaridades invertidas. Mientras nuestro polo neuro-sensorial (la cabeza) se orienta hacia arriba y nuestro polo metabólico (el abdomen) hacia abajo, la planta eleva su sistema metabólico-reproductor (la flor) hacia el cielo y hunde el sistema radicular-sensitivo (la raíz) en la tierra.




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